Un banco no firma una hipoteca, un tasador no cierra su informe y un comprador prudente no entrega una señal sin revisar antes la nota simple del inmueble. Este documento del registro de la propiedad se ha convertido en uno de los filtros clave para evitar sustos jurídicos: embargos ocultos, herencias sin aceptar o usufructos que limitan el uso. En 2026, con los tipos de interés hipotecarios moviéndose en torno al 3–4 % según el Banco de España y los precios de la vivienda aún al alza en muchas capitales, tomar decisiones rápidas sin revisar la documentación legal es una temeridad. La buena noticia es que consultar la nota simple es un trámite barato, rápido y que puedes hacer tú mismo desde casa si sabes exactamente qué datos introducir y cómo interpretar lo que recibes.
En operaciones tan distintas como comprar una casa en Madrid en 2026 o vender un piso heredado en un pueblo de Castilla, la inscripción registral es el hilo conductor que da seguridad jurídica. Sin embargo, todavía hay compradores que confunden registro de la propiedad con catastro, o piensan que la nota simple equivale a una escritura pública. Otros confían en documentos desactualizados, con más de un año de antigüedad, y pasan por alto nuevas cargas o anotaciones de embargo. Este texto busca que puedas moverte con soltura: entender qué es exactamente el certificado informativo que recibes, cómo pedirlo paso a paso online o en ventanilla, cuánto cuesta de verdad según dónde lo solicites y, sobre todo, cómo utilizar el uso de la nota simple a tu favor para negociar, para revisar una hipoteca o para evitar firmar algo que te complique la vida durante décadas.
- Qué es la nota simple y en qué se diferencia de otros documentos como escrituras o certificado registral literal.
- Cómo solicitarla online y presencialmente, con ejemplos reales de precios y plazos.
- Qué datos registrales necesitas: IDUFIR/CRU, titularidad, referencia catastral o dirección.
- Cómo interpretar cargas, hipotecas, embargos o usufructos y su impacto en tu compra.
- Cuándo utilizarla en una hipoteca, una venta, un alquiler o una herencia y qué errores evitar.
Qué es la nota simple del registro de la propiedad y qué información incluye
La nota simple del registro de la propiedad es un documento informativo, emitido por el registrador, que resume la situación jurídica de una propiedad inmobiliaria. No es una escritura, ni un contrato, ni un certificado con fe pública, pero sí concentra los datos registrales clave que necesitas antes de comprometerte con una compra, una hipoteca o incluso un alquiler a largo plazo. Su papel en 2026 es esencial porque el mercado se ha vuelto más complejo: más inversores, más herencias, más reformas financiadas con préstamos.
Lo primero que muestra la nota simple es la descripción de la finca. Aquí aparecen elementos como superficie construida y útil, linderos, planta, cuota de participación en elementos comunes, anejos (trastero, garaje) y, en su caso, si la finca es rústica o urbana. Por ejemplo, si valoras una casa de pueblo en Castilla-La Mancha, la descripción te permitirá comprobar si el corral o la nave agrícola están realmente incluidos en la inscripción o solo en la memoria del vendedor.
En segundo lugar, la nota recoge la titularidad. Es decir, quién figura como propietario y en qué proporción: pleno dominio al 100 %, nuda propiedad, usufructo, gananciales, privativo, etc. Esto es especialmente relevante cuando negocias la compra de un piso heredado entre varios hermanos o un apartamento en Barcelona adquirido en gananciales y ahora en proceso de divorcio. El registro no se guía por lo que diga el contrato privado, sino por lo que consta inscrito.
El tercer bloque, quizá el más sensible, son las cargas y gravámenes. Aquí se detallan hipotecas vigentes, embargos, servidumbres, condiciones resolutorias, censos, prohibiciones de disponer o arrendamientos inscritos. Es esta parte la que miran con lupa bancos y tasadoras, porque determina si la finca responde de deudas previas. Si estás valorando una casa rural en venta en Castilla, comprobar servidumbres de paso o derechos de agua puede ser tan importante como saber si hay una hipoteca pendiente.
El documento también indica la fecha de las inscripciones y el número de asiento. Esto permite ver la “historia reciente” de la finca: cuándo se compró, si ha habido ampliaciones de hipoteca, cancelaciones, segregaciones o agrupaciones. Aunque la nota simple no detalla todo el historial desde el origen, sí ofrece una fotografía actualizada que sirve de base a notarios, bancos y asesores jurídicos.
Importante: la nota simple tiene carácter meramente informativo. Eso significa que, ante un conflicto jurídico serio, el documento con valor probatorio pleno es la certificación registral literal expedida también por el registro. Sin embargo, para un comprador medio o para tramitar una hipoteca estándar, la nota simple es más que suficiente para detectar riesgos.
Por último, la vigencia práctica. Las entidades financieras suelen exigir una nota con antigüedad máxima de 3 meses. El motivo es claro: una carga puede inscribirse de un día para otro. Si vas a solicitar una hipoteca variable o mixta (puedes orientarte con un simulador como el de nuestro análisis de hipoteca Sabadell), conviene que la nota simple que adjuntes al expediente sea reciente, para que el banco no te la rechace por “caducada”.

Diferencias entre nota simple, escritura y certificado registral
Una confusión frecuente consiste en mezclar la nota simple con la escritura de compraventa o con el certificado registral literal. La escritura es el documento notarial que refleja el acuerdo entre comprador y vendedor, con sus condiciones económicas y cláusulas. La nota simple no sustituye a la escritura, sino que la complementa mostrando cómo se ha inscrito esa escritura en el registro de la propiedad.
El certificado registral literal, por su parte, es un documento con valor de fe pública. Lo expide el registrador y se usa en procedimientos judiciales, subastas, divisiones horizontales complejas o para acreditar formalmente la situación de una finca ante la Administración. Se parece más a una “foto notarial” del contenido del folio real. Suele ser más caro y tarda más en emitirse.
La nota simple es más ligera, barata y rápida. Funciona como una radiografía simplificada de la finca, ideal para particulares que están valorando si comprar, vender o refinanciar. Por eso, en el día a día de la compraventa y en la contratación de hipotecas, este es el documento estrella.
Entender estas diferencias te permite elegir bien qué documento pedir en cada momento y no pagar de más por un certificado cuando basta con una nota simple informativa.
Cómo solicitar una nota simple online en 2026 paso a paso
La forma más cómoda de obtener la nota simple de una propiedad inmobiliaria es a través de internet. El Colegio de Registradores mantiene un portal unificado donde puedes solicitar la información de cualquier registro de España, sin moverte del sofá. Para el caso de Marta y Luis, una pareja que vive en Valencia y quiere comprar un piso en Madrid, tramitar la nota online les evita viajes y acelera la negociación con el vendedor.
El primer paso es acceder al área específica de “Nota simple de una finca” dentro de la web oficial de los registradores. No es necesario certificado digital para este trámite básico, aunque sí deberás facilitar un correo electrónico operativo porque ahí recibirás el documento. Una vez dentro del formulario, el sistema te ofrece varias formas de búsqueda de la finca, adaptadas a la información que tengas disponible.
Las opciones más habituales son cuatro. Por un lado, la búsqueda por CRU/IDUFIR, que es el identificador único registral, una especie de DNI del inmueble. Si dispones del recibo del IBI o de documentación previa, suele aparecer ahí. Otra opción es buscar por titular actual, introduciendo nombre y NIF de la persona propietaria. También puedes localizar por datos registrales: número del registro de la propiedad, tomo, libro, folio y número de finca. Finalmente, existe la búsqueda por “otros datos”, utilizando dirección completa y municipio.
Una vez localizada la finca correcta, el portal te pedirá que indiques el motivo de la consulta. Suele haber desplegables tipo “compraventa”, “estudio de hipoteca”, “herencia”, “revisión de cargas”, etc. No es un examen; sirve para justificar el interés legítimo que se exige para acceder a esta información. Cualquier persona con un interés económico o jurídico razonable (por ejemplo, potencial comprador) puede solicitar la nota simple.
El siguiente paso es el pago. En 2026, la tarifa orientativa de la nota simple online emitida por el registro ronda los 9–10 euros, impuestos incluidos, según la información facilitada por el Colegio de Registradores. El abono se realiza con tarjeta bancaria o, en algunos casos, mediante pasarela de pago segura. Al confirmar, recibirás un justificante electrónico de la solicitud.
El plazo de recepción es rápido. En la mayoría de los casos, el documento llega en 24–48 horas hábiles en formato PDF al correo indicado. En propiedades muy antiguas o fincas con historial complejo, el registrador puede tardar algo más si necesita revisar manualmente la información. No obstante, para la compra de un piso estándar en ciudad, lo habitual es que tengas tu nota simple al día siguiente.
Si estás montando un expediente hipotecario, este PDF es el que enviarás al banco junto con la tasación, nóminas y resto de documentación. De hecho, entidades como las que analizamos en la guía de hipotecas a través de Idealista en 2026 suelen descargar por su cuenta la nota simple, pero te pedirán autorización o al menos tus datos para asociar la consulta a tu operación.
Requisitos y datos necesarios para la solicitud online
Para que el registro pueda localizar la finca con precisión, conviene preparar antes de sentarte al ordenador cierta documentación legal. Cuantos más datos aportes, menos probabilidades tendrás de que la búsqueda arroje resultados erróneos o haya retrasos. Lo básico es contar con tu DNI/NIE y con algún documento que vincule la finca con el titular o la dirección.
Estos son los datos más útiles:
- IDUFIR o CRU: aparece en recibos del IBI o en notas simples antiguas.
- Datos registrales: número de registro, término municipal, número de finca, tomo y libro.
- Dirección completa: calle, número, planta, puerta, código postal y municipio.
- Nombre y NIF del titular inscrito, si lo conoces.
En el caso de una vivienda que vayas a comprar, es habitual que el propio vendedor te facilite una nota simple anterior o copia de la escritura. Aunque esos documentos no estén actualizados, te servirán de base para completar el formulario con seguridad.
Listo todo lo anterior, la solicitud online es un trámite de pocos minutos que puedes hacer desde un móvil o portátil. La clave está en revisar dos veces que el inmueble que aparece en pantalla coincide con el que te interesa, evitando errores de finca o confusiones con inmuebles colindantes.
Alternativa presencial: pedir la nota simple en la oficina del registro
Aunque la tramitación online gana terreno, sigue habiendo perfiles que prefieren acudir al registro de la propiedad en persona. Personas mayores, compradores que se sienten inseguros con la tecnología o casos complejos —como fincas rústicas muy antiguas— donde hablar con un empleado del registro aporta tranquilidad. La opción presencial sigue plenamente vigente.
El recorrido comienza identificando qué registro es competente. No todos los inmuebles de una provincia dependen del mismo registro, sino que el territorio se divide por distritos hipotecarios. Una llamada telefónica previa o una búsqueda en la web oficial te permitirá confirmar la oficina correcta antes de desplazarte. Llevar una escritura antigua o un recibo del IBI agiliza mucho la identificación de la finca.
Una vez en la ventanilla, tendrás que rellenar un impreso sencillo de solicitud de nota simple. Te pedirán tus datos personales (nombre, NIF, domicilio a efectos de notificaciones) y los datos de la finca. En muchos registros, el propio personal te ayuda a completar la ficha si aportas cualquier documento relacionado con la propiedad inmobiliaria.
En cuanto al coste, la modalidad presencial suele ser algo más económica que la online. De acuerdo con las tarifas orientativas, la nota simple solicitada en mostrador puede rondar los 3–5 euros, dependiendo de la Comunidad Autónoma y del tipo de copia. Es un precio muy asumible si piensas en el riesgo que te permite evitar, tanto en operaciones de compraventa como en hipotecas o herencias.
Respecto a los plazos, la emisión raramente es inmediata. Lo normal es que te indiquen que pase a recogerla al día siguiente o en un máximo de 24–48 horas. En casos sencillos, algunos registros la preparan en el mismo día. Otros ofrecen envío por correo electrónico incluso aunque la solicitud sea presencial, algo útil si vives lejos de la oficina.
Ventajas e inconvenientes de la vía presencial frente a la online
La principal ventaja de ir físicamente al registro es la atención personalizada. Puedes plantear dudas básicas sobre términos como nuda propiedad, servidumbre o condición resolutoria. Aunque los funcionarios no pueden darte asesoramiento jurídico como un abogado, sí aclaran el alcance de ciertos asientos. Para alguien que se enfrenta por primera vez a una operación compleja, este contacto directo puede marcar la diferencia.
Además, cuando hay problemas de identificación —por ejemplo, un inmueble rural sin número de policía claro, o una finca que ha sido segregada hace décadas— la búsqueda manual en libros antiguos puede resultar más eficaz que los filtros online. El personal del registro conoce bien la historia de la zona y puede localizar inscripciones con menos datos de los que exige el sistema telemático.
Como contrapartida, la vía presencial requiere tiempo y desplazamientos. No siempre es fácil cuadrar horarios de oficina con trabajo y vida familiar. Si estás gestionando una compraventa a distancia (por ejemplo, vives en Bilbao y compras en Málaga), acudir en persona se complica. Además, el hecho de ser algo más barata puede quedar neutralizado por el coste de transporte.
En cualquier caso, tanto la vía online como la presencial conducen al mismo resultado: el acceso a una fotografía fiable de la situación registral de la finca. Elegir una u otra depende sobre todo de tu nivel de comodidad con la tecnología y de la complejidad del inmueble que estás analizando.
Cuánto cuesta la nota simple en 2026 y cómo varían los importes
Aunque la nota simple es un documento relativamente barato, conviene entender bien qué estás pagando y por qué algunas webs cobran mucho más de lo que cuesta en el registro. De forma orientativa, puedes moverte en una horquilla de 3 a 30 euros en función del canal y del servicio asociado. Este pequeño análisis te ayuda a no pagar de más por la misma información.
En la siguiente tabla se resumen los rangos habituales de precios según la vía de solicitud, teniendo en cuenta las tarifas orientativas de 2026 mencionadas por el sector:
| Canal de solicitud | Tipo de documento | Precio aproximado | Plazo de entrega |
|---|---|---|---|
| Registro presencial | Nota simple informativa | 3–5 € | 24–48 h |
| Portal oficial online | Nota simple en PDF | 9–10 € | 24–48 h |
| Webs intermediarias | Nota simple + gestión | 15–25 € | 24–72 h |
| Certificación literal | Certificado registral | 20–30 € | Varios días |
Las webs de intermediación no son ilegales, pero sí más caras. Pagan al registro la tasa estándar y cargan una comisión por su trabajo de tramitación. En muchos casos, lo que ofrecen es comodidad al usuario que no quiere lidiar con formularios oficiales. A cambio, el coste final se multiplica por dos o por tres. Si te manejas mínimamente en internet, suele compensar hacerlo tú directamente en el portal institucional.
En el contexto de una compra de 200.000 euros, esos 5 o 10 euros de diferencia parecen irrelevantes. Sin embargo, en operaciones donde ya estás sufriendo por impuestos como el ITP, gastos de notaría, gestoría o tasación, optimizar estos pequeños costes también suma. Más si vas a pedir varias notas simples de distintos inmuebles antes de decidirte.
Hay un matiz regional: algunas comunidades autónomas aplican pequeños recargos o diferencias en función de servicios complementarios, pero el marco general de precios es bastante homogéneo, ya que se rige por aranceles estatales. Lo que sí varía mucho es el coste de otros trámites relacionados, como el impuesto de transmisiones (ITP) o la plusvalía municipal, aunque eso se sale del ámbito de la nota simple (puedes ampliar en nuestra guía sobre ITP por comunidades).
Si vas a contratar servicios profesionales —abogado, gestoría, bróker hipotecario— pregunta siempre si la obtención de notas simples está incluida en sus honorarios. Muchas intermediaciones hipotecarias serias integran estas gestiones en su tarifa, sobre todo cuando trabajan con subrogaciones o cambios de banco, como los descritos en nuestra guía de subrogación de hipoteca en 2026. Así evitas pagar dos veces por el mismo documento.
Consejos para no gastar de más al pedir notas simples
El primer consejo es agrupar solicitudes. Si estás valorando dos viviendas en el mismo edificio, quizá baste con pedir una sola nota simple inicial para la que veas más clara y solo solicitar la segunda si realmente avanzas en la negociación. Pedir diez notas a la vez sin filtro previo puede disparar un gasto que, aunque pequeño en términos absolutos, es evitable.
El segundo es priorizar siempre el portal oficial del Colegio de Registradores o la ventanilla del registro. Google a veces coloca en primeras posiciones anuncios de intermediarios que se presentan como “oficiales” sin serlo. Antes de pagar, revisa la URL y comprueba que estás en un dominio institucional.
Por último, evita repetir solicitudes innecesarias. Si ya has obtenido una nota simple hace pocas semanas y no ha habido movimiento registral desde entonces, es probable que siga siendo válida para tu propio análisis. Solo cuando sea para un banco o un notario en el marco de una operación formal, conviene respetar esa regla no escrita de los tres meses de antigüedad máxima.
Cómo interpretar la nota simple y utilizarla en tu operación inmobiliaria
Tener la nota simple es solo la mitad del trabajo; la otra mitad es saber leerla. El documento viene estructurado en bloques y con un lenguaje jurídico que al principio asusta, pero que se puede descifrar con cierta lógica. Aprender a entenderlo te posiciona mejor en cualquier negociación de compra, venta o financiación.
Lo primero es verificar que la descripción de la finca coincide con lo que estás viendo en realidad. Comprueba metros cuadrados, planta, anejos, número de trasteros y plazas de garaje. Si has recibido un plano de la vivienda, contrasta que todo encaja. Si la nota indica 60 m² construidos y el vendedor te habla de 80, tienes un síntoma claro de que algo no cuadra (reforma no declarada, cerramiento de terraza, etc.). Eso puede tener implicaciones en tasación, licencias y valor de reventa.
Luego revisa la titularidad. En compraventas habituales, lo normal es encontrar un único titular con pleno dominio. Sin embargo, en herencias es muy frecuente ver porcentajes: 33,33 % para cada hijo, por ejemplo. Si vas a comprar esa vivienda, todos deben firmar la venta o haber otorgado poderes a alguien. La nota simple te da esta pista desde el minuto uno, evitando sorpresas cuando llegues a la notaría.
El bloque más crítico es el de cargas. Una hipoteca inscrita aparecerá siempre con entidad acreedora, importe de responsabilidad hipotecaria y fecha. Si el vendedor te asegura “la hipoteca está pagada”, pero en la nota sigue figurando, significa que no se ha hecho la cancelación registral. No es un drama —se puede cancelar en el mismo acto de la compraventa— pero condiciona la operativa y puede afectar al calendario de la operación.
Los embargos y anotaciones preventivas son señales de alerta más serias. Indican que un juzgado o la Administración ha acordado trabar la finca por deudas del propietario. Comprar una vivienda con embargo sin asesoramiento jurídico puede meterte en un laberinto legal. Ante cualquier anotación de este tipo, conviene consultar con un abogado o con el notario que vaya a autorizar la escritura.
También debes fijarte en las menciones a usufructos, servidumbres o prohibiciones de disponer. Un usufructo vitalicio, por ejemplo, significa que una persona mayor puede seguir viviendo en la casa aunque tú compres la nuda propiedad. Una servidumbre de paso puede implicar que el vecino tenga derecho a cruzar por tu finca. No son necesariamente motivos para descartar la compra, pero sí variables que influyen en el precio y en el uso futuro del inmueble.
Relación entre la nota simple, la tasación y la hipoteca
La nota simple está estrechamente conectada con otros dos elementos clave de cualquier operación: la tasación y la hipoteca. El tasador la utiliza para comprobar que la descripción física de la vivienda coincide con lo que figura en el registro. Si detecta diferencias importantes, puede reflejarlas en su informe, lo que a su vez condicionará la decisión del banco.
Cuando inicias una solicitud de financiación —ya sea hipoteca fija, variable, mixta o combinada con ayudas ICO— la entidad estudia tu perfil y el del inmueble. La nota simple sirve para verificar que la casa es hipotecable en condiciones estándar. Si hay una carga previa o un embargo, el banco decidirá si exige su cancelación, si propone una hipoteca de segundo rango o si rechaza directamente la operación. Esta conexión se aprecia bien en productos analizados en nuestra guía de financiación hipotecaria en 2026.
En operaciones de subrogación —cambiar la hipoteca de banco, manteniendo la misma finca hipotecada— la nota simple es aún más determinante. Indica qué hipoteca existe, con qué importe y en qué fecha, datos imprescindibles para que la nueva entidad valore si le interesa asumir ese préstamo en sus condiciones actuales.
Saber leer y usar esta información te permite negociar mejor: puedes pedir una rebaja de precio si asumes una tramitación compleja, o puedes exigir al vendedor que deje la finca libre de cargas antes de la escritura. La nota simple, bien interpretada, se convierte así en una herramienta de poder para el consumidor.
Cuándo y para qué usar la nota simple en compraventas, alquileres y herencias
La nota simple no solo sirve cuando vas a comprar una vivienda; tiene múltiples aplicaciones a lo largo de la vida útil de una propiedad inmobiliaria. Pensar en ella como un “chequeo médico periódico” del inmueble ayuda a entender su utilidad. No se trata de pedirla una vez y olvidarse, sino de recurrir a ella en momentos clave.
El uso más evidente es antes de firmar una compraventa. Tanto si compras como si vendes, te interesa conocer con exactitud el estado registral. Un vendedor que quiere vender un piso en Barcelona en 2026 hará bien en obtener una nota simple reciente y tenerla preparada para enseñarla a posibles compradores o agentes. Esto transmite transparencia y puede acelerar la decisión.
En el lado del comprador, pedir una nota simple por su cuenta —sin depender solo de lo que aporte la otra parte— es una forma de contrastar información. Si el anuncio o el contrato de arras cuentan una historia y la nota simple cuenta otra, sabrás que hay que profundizar antes de seguir adelante. Mejor invertir 10 euros a tiempo que perder miles en una operación fallida.
En alquileres de larga duración o en arrendamientos con opción de compra, la nota simple también puede jugar un papel relevante. Si vas a comprometerte a pagar una renta elevada durante años o a invertir en mejoras en un local comercial, te interesa saber quién es el propietario real y si la finca tiene problemas jurídicos. No todos los arrendadores están al día con sus hipotecas o sus impuestos.
En el ámbito de las herencias, la nota simple sirve para identificar con claridad qué bienes inmuebles deja el fallecido y cómo están inscritos. Esto ayuda a los herederos y al notario a organizar la escritura de aceptación y adjudicación. Si las fincas tienen cargas, podrán decidir si les compensa asumir la herencia o si prefieren renunciar. La claridad de los datos registrales evita malentendidos futuros entre hermanos o primos.
También hay situaciones administrativas donde se solicita una nota simple: concesión de ayudas para rehabilitación, tramitación de licencias, procedimientos judiciales civiles, reclamaciones ante la Administración, etc. En todos estos casos, el órgano que tramita el expediente necesita una prueba razonable de que quien actúa tiene un vínculo con la finca.
En definitiva, cada vez que haya una decisión importante ligada a un inmueble —comprar, vender, hipotecar, dividir, heredar, alquilar a largo plazo— la nota simple es un aliado para entender de qué suelo jurídico estás pisando.
¿Cada cuánto tiempo conviene pedir una nota simple de una vivienda ya comprada?
No existe una obligación legal de renovar la nota simple periódicamente. Como propietario, puede ser útil solicitarla cuando vayas a hacer operaciones relevantes: vender, refinanciar la hipoteca, constituir una nueva carga o iniciar una gran reforma financiada. También es prudente pedir una nueva nota simple si sospechas que puede haberse inscrito alguna carga, por ejemplo, tras un procedimiento judicial o una deuda importante.
¿Puedo pedir la nota simple de una vivienda aunque no sea el propietario?
Sí, siempre que tengas un interés legítimo. El Colegio de Registradores admite como interés legítimo ser potencial comprador, acreedor, heredero o parte en un procedimiento que afecte a la finca. En el formulario de solicitud deberás indicar el motivo de la consulta, como ‘estudio de compraventa’ o ‘solicitud de hipoteca’.
¿La nota simple demuestra que el vendedor es el verdadero dueño?
La nota simple refleja quién figura como titular inscrito en el registro de la propiedad, lo que ofrece una presunción fuerte de titularidad. Sin embargo, no sustituye a la escritura pública ni a la certificación literal registral. Para una compraventa estándar, combinar la nota simple reciente con la escritura del vendedor y la comprobación notarial es suficiente para garantizar que compras al verdadero propietario.
¿Qué pasa si la nota simple muestra una hipoteca ya pagada?
Si en la nota simple aparece una hipoteca que el propietario asegura haber amortizado, significa que todavía no se ha realizado la cancelación registral. Lo habitual es que, antes o en el mismo momento de la compraventa, el banco emita un certificado de deuda cero y se firme una escritura de cancelación para dejar la finca libre de cargas. Es un trámite relativamente sencillo, pero que requiere coordinación entre banco, notaría y registro.
¿La nota simple sirve para calcular los impuestos de la compra?
La nota simple aporta datos útiles como superficie, naturaleza urbana o rústica y, en ocasiones, valor de referencia catastral, pero no indica directamente los impuestos a pagar. Para calcular ITP o IVA y AJD deberás considerar el precio de compraventa, la comunidad autónoma y la normativa vigente. La nota sí es útil para asegurarte de que la finca que vas a declarar ante Hacienda coincide con la inscrita en el registro.